martes, 24 de junio de 2008

Palabras de Marcelo Olmos

Enero de 2003


El dibujo de Néstor Medrano es un expresivo relato de lo cotidiano, pero visto por un observador que apela no solo a lo irónico. También aparece la provocante ternura que sus figuras, implicadas en el movimiento, en la fragmentaria expresividad de los trazos, en el relato secuencial que delata una historia detrás de otras historia detrás de otras historias, que adquieren movimiento, avanzan en su narración y estimula al receptor en la búsqueda de una respuesta en sí mismo, de un final subyacente en sus propias experiencias.
Porque las imágenes de Medrano se nutren de la observación diaria de una sociedad compleja como la nuestra, en la búsqueda de remansos que permiten el próximo salto. Y lo popular adquiere preeminencia en su narración, alcanzando lo cotidiano en las secuencias de una narrativa rica en trazos, fuertes imágenes y dramáticas escenas donde el humor no esta ausente. Medrano es, repito un observador sediento de una sociedad sedienta, pero también apela al infinito afecto por esos personajes que conviven en las mismas calles y ciudades, en los distintos mundos que componen la sociedad argentina, capa sobre capa, esferas que se tocan y se confunden, un universo desordenado, pero en el que debemos vivir.
Hay convocantes nostalgias, pasadas y presentes. Personajes que en su anonimato oscuro de lo diario, del devenir de calles y potreros van dejando su memoria. Y es el trazo firme de Medrano, la línea suelta, el gesto fuerte y sin disfraces que los muestra. El contraste de negro sobre blanco, así de simple, sin búsquedas elaboradas, sin sombras ni grises, directo. El dibujo de Medrano adquiere la particular distinción que implica su honestidad en el manejo de los recursos, de sincero lenguaje. Figuras que se entrelazan sobre fondos rítmicos, fondos que se transforman en otra historia, tan presente como la principal. Y en este universo de plena coherencia y lucidez, Medrano despliega su técnica, su intención, su mirada, para atraparnos, envolvernos en sus historias.



Arq. MARCELO OLMOS
DIRECTOR
Museo Provincial de Bellas Artes
“Rosa Galisteo de Rodríguez “

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